Dejarás de beber agua en botellas de plástico si piensas en esto
Beber agua en botellas
de plástico es un gesto que hacen millones de personas en el mundo cada día. En
los últimos años, el consumo de agua embotellada no ha parado de crecer. Estados
Unidos es el país del mundo que más agua embotellada consume.
Si tenemos que llevar agua con nosotros a lo largo del día, lo mejor que podemos hacer es sustituir el plástico por otros materiales. Cada vez hay más botellas de vidrio y termos de acero inoxidables que son perfectamente seguros para el consumo.
Pero, ¿es seguro para
nuestra salud y para nuestro entorno consumir agua embotellada? No es, ni mucho
menos, un acto libre de consecuencias.
Os ofrecemos 7 poderosas
razones por las que deberíamos plantearnos dejar de beber agua en botellas de
plástico. Y también os contamos las alternativas a las que podéis recurrir.
POR QUÉ NO BEBER AGUA EN BOTELLAS DE PLÁSTICO:
EL IMPACTO MEDIOAMBIENTAL DEL PLÁSTICO
Consumir
botellas y botellas de plástico tiene unas consecuencias terribles para el
medio ambiente. En tan solo 75 años, el hombre ha generado ¡8.300 millones de
toneladas de plástico!
La mayor parte de estos
residuos no se reciclan por lo que el impacto en la naturaleza es demoledor.
El daño que causamos con el plástico es especialmente visible en
los océanos, donde ya se han formado las llamadas “islas de basura” flotantes
que suponen un grave peligro para las especies marinas.
LA PRODUCCIÓN DEL PLÁSTICO ES CONTAMINANTE
Cuando
pensamos en el daño que causamos a nuestro entorno con el plástico no debemos
olvidarnos de su proceso de elaboración.
Para la producción del plástico hacen falta millones de litros
de petróleo, que además de ser altamente contaminante es un recurso escaso. Si
continuamos con el alto consumo de plástico y no lo reciclamos, las
consecuencias para nuestro entorno serán catastróficas en tan solo unos años.
EL AGUA EN BOTELLA NO ES MEJOR QUE LA DEL GRIFO
Desgraciadamente,
hay muchos lugares del mundo donde la población no tiene acceso al agua
potable. Pero eso no ocurre en lugares del mundo desarrollado, donde la gente
consume agua embotellada más por desconocimiento que por necesidad.
Muchos creen que el agua en botellas de plástico es más sana que
la del grifo. Lo cierto es que no es así. Si el agua del grifo es potable, es
igual de sana que el agua embotellada. Creer que el agua en botella de plástico
es mejor o más sana es un error.
De hecho, la mayoría de las aguas embotelladas han sido
potabilizadas para que se puedan consumir. En esos casos, se debe indicar
claramente en la etiqueta. Coca Cola fue condenada en el año 2003 por haber
vendido en Londres agua proveniente del río Támesis que había sido
potablilizada pero no se indicaba en la etiqueta.
EL PLÁSTICO PUEDE CONTAMINAR EL AGUA
Seguro
que habéis escuchado más de una vez que reutilizar las botellas de plástico no
es una buena idea. ¿Por qué? Porque el plástico, al degradarse, puede
contaminar el agua.
Con el calor, los rayos del sol o el desgaste por el uso, el
plástico puede liberar sustancias como el BPA o Bisfenol A. Sustancias tóxicas
que resultan muy peligrosas para nuestra salud.
Los científicos han demostrado que es cancerígeno y afecta
negativamente a nuestro metabolismo y sistema cardiovascular. También tiene
consecuencias para el sistema reproductor femenino y masculino. Y aumenta el
riesgo de padecer asma y obesidad.
Las investigaciones sobre el BPA han llevado al a creación de
plásticos libres de esta sustancia. Pero los últimos estudios sostienen que el
BHPF (sustituto del BPA), también es perjudicial para la salud. La conclusión
es que de momento no hay plástico completamente seguro para el consumo.
NO EXPONEMOS A BACTERIAS PELIGROSAS
Reutilizar las botellas
de plástico trae además otra consecuencia. la exposición a muchas bacterias que
pueden provocarnos enfermedades. Los científicos hallaron más de 900.000
bacterias en una botella que llevaba una semana siendo reutilizada.
LA BURBUJA DEL AGUA EMBOTELLADA
El
consumo del agua embotellada ha dado lugar a una especie de negocio. Hemos
empezado a ver el agua, no como un producto de primera necesidad, sino como un
bien económico. En los últimos años, el consumo no ha parado de crecer y se ha
creado una burbuja del agua.
Empresas y grandes multinacionales comienzan a explotar el
negocio del agua, que tiene unos costes de producción mínimos y les da unos
gigantescos beneficios. Se calcula que la producción de cada litro de agua
embotellada cuesta unos 0.002 euros. Sin embargo, el precio de venta al público
suele rondar los 1.50 dolares.
Y eso
sin hablar siquiera de las marcas dedicadas al agua de lujo. ¡Sus botellas
pueden alcanzar los miles de dolares! Prometen aguas puras que ayudan a
preservar la juventud. Pero no hay nada de cierto en ello.
En comparación, consumir agua tratada en el punto de uso nos
sale casi gratis.
EL PELIGRO DE LA PRIVATIZACIÓN DEL AGUA
La
privatización del agua es uno de los mayores peligros a los que está expuesta
la sociedad mundial. En muchos lugares del mundo, una gran parte del agua que
se consume está ya en manos privadas.
La privatización de un recurso básico como es el agua debería
ponernos a todos en alerta. Hay quien incluso ha llegado a llamar al agua “el
oro azul del siglo XXI”, pero no debemos olvidar que es un bien de primera
necesidad y que su privatización solo conviene a las grandes marcas, no a los
consumidores.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
El
tratamiento del agua en punto de uso, con equipos de ultima generación y las
certificaciones internacionales más prestigiosas, garantiza la pureza e idoneidad
del agua que consumimos, para beber, cocinar, lavar alimentos, jugos, cafés,
etc.
Adicional mente los equipos mas avanzados, además de eliminar
contaminantes del agua que consumimos, aportan minerales esenciales al agua,
corrigen el pH y optimizan los beneficios de este macro nutriente.
Si tenemos que llevar agua con nosotros a lo largo del día, lo mejor que podemos hacer es sustituir el plástico por otros materiales. Cada vez hay más botellas de vidrio y termos de acero inoxidables que son perfectamente seguros para el consumo.











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